Cuidados de los Cachorros

Por  fin llegó el cachorro que  tanto esperaba, y tal  vez no sabe que hacer con ese pequeño animalito asustado. No se  apure y déjele actuar a su antojo durante las primeras horas,  permítale  oler y reconocer su  nuevo hogar, aunque  posiblemente, se mostrará tímido y  temeroso al principio, pero en breve  irá tomándose la confianza.

Es conveniente no acosarle con juegos,  háblele mucho y dele la posibilidad de  que se refugie en un rincón  tranquilo en esos malos  momentos para él, tenga en  cuenta que todo es nuevo para nuestro diminuto amigo, no  olvidemos  que hasta ese momento se encontraba jugando con sus hermanos.

Debe tener siempre presente, que un  perro en ningún momento debe ser un juguete, ni para nosotros ni para los niños, y así mismo, destierre la idea de que el  perro es y actúa como un niño, pues no hay nada más lejos de la realidad, puesto  que la psicología de nuestro amigo se basa (aunque viva con una familia) en la jerarquía del grupo o manada.

El perro cuando  convive con su madre y sus  hermanos, aprende la importancia  que tiene el gruñido y el mordisco, es decir, cuando el cachorro molesta a la madre por ejemplo, recibe un gruñido por parte de la perra y nota la presión de sus dientes. Esto  que a simple vista podría ser algo de todos conocido y  quizá sin importancia alguna, se debería tener muy en cuenta de cara a la enseñanza de nuestro cachorro.

Si un cachorro hace alguna travesura y le golpea, está poniendo en peligro su buen  carácter (un perro nunca golpea, ni entiende el significado de tal acto), pero si por el contrario le  coge por la  piel del cuello  meneándolo un poco (mordisco) y a la vez diciéndole un fuerte y enérgico ¡NO! (gruñido), él le entenderá mucho mejor y no le estropeará en ningún momento su buen carácter, siempre y  cuando se le riña en el momento justo de hacer la  travesura.

Cuanto antes, debe empezar con su disciplina dentro de la casa, (una vez se haya adaptado a ella) tenga en cuenta nuestra recomendación anterior y actúe de ese modo. Si su cachorro hace sus necesidades en un sitio inapropiado,  llévelo hasta el lugar del incidente, tómelo por la  piel del cuello y dígale ¡NO!, pero recuerde que el cachorro no es capaz de controlar sus esfínteres hasta pasados los 4 meses de edad aproximadamente. Bajo ningún concepto, cometa la brutalidad de restregar su  hocico con las heces o la orina, y ríñale sólo en el momento de hacerlo y nunca después.

Es  recomendable sacarle justo al término de cada comida, ya  que él tenderá a deponer momentos después, también le ayudará si por la noche lo deja en una habitación en vez de dejarle andar por toda la casa. Esto se basa en que el cachorro es  limpio por  naturaleza y no suele hacer sus cositas en el lugar en  que está,  pero no olvide sacarlo en cuanto se levante, repita la operación varias veces a lo largo del día.

Tal vez, ha comprado su cachorro dejándose llevar tan solo por su belleza,  por ese aspecto informal y elegante a la vez, o por esa  misteriosa mirada oculta bajos sus largas cejas, pero como decíamos al  principio, no todo es de color de  rosa, y la realidad es  que  no ha comprado un  perrito de  peluche, sino un animal  con un  carácter fuerte y en  ocasiones algo tozudo, por ello le recomendamos  que sea firme y constante en su educación, pero por supuesto en ningún momento cruel ni despiadado.

Si desea tener en un futuro un perro bien educado, y que pueda convivir sin  problemas dentro del hogar, ahora es el momento de comenzar con esa tarea, y para hacerlo más fácil le daremos las siguientes recomendaciones:

• No deje que se suba en todas partes, téngale una manta o cama en un rincón donde él se encuentre cómodo y protegido del frío y de la humedad.

• Nunca le dé para jugar zapatos ni ropa vieja, porque no Ciro y Chaosabrá distinguir entre lo nuevo y lo viejo, déjele siempre su juguete  preferido.

• En ningún  momento asuste ni sobresalte al cachorro,  pues sólo conseguirá tener un adulto asustadizo y desconfiado, lo mejor es acostumbrarlo desde pequeño a los ruidos y a la gente, aunque  quiera usarlo más tarde como perro de  guarda o defensa.

• Cuando le saque de paseo, hágalo siempre con su collar y su  correa, de esta forma evitará malos tratos, si bien es conveniente que lo lleve a algún lugar donde pueda soltarlo sin peligro, para que haga ejercicio y se relaje de las tensiones a que está sometido dentro de la casa.

• No le de comida fuera de su plato, aunque le pida,   ya  que seguirá con esa molesta manía cuando sea  mayor, póngale de comer siempre en su  plato y a la misma hora.