Historia del Pastor de Brie

PASTOR  DE  BRIE     ( BRIARD ).

Enhorabuena, acaba de adquirir un cachorro de  Pastor de Brie  o  Briard de BARBACAN, es decir un  bonito e inteligente perro, un fiel amigo, un simpático  compañero para  sus  hijos, y  un  excelente  guardián de la  casa.

A partir de  ahora, usted  es propietario de un cachorro cuya genealogía ha sido  estrictamente estudiada y seleccionada en nuestro criadero, por lo  que habría  de esperar que tenga usted  un bonito  ejemplar desde el  punto de vista morfológico, y  capaz de cumplir la funcionalidad de la raza, desde el  punto de vista  psicológico.

Pero no nos engañemos, no  todo es de  color de rosa, por eso intentaremos que usted conozca el mundo del  Briard, y para ello le daremos una serie de  recomendaciones fruto de nuestra experiencia, para que su cachorro sea en un futuro la envidia de todos por su apariencia y sobre todo por su carácter  que le hace  tan particular.  

HISTORIA  DE  LA  RAZA.

El perro de  Pastor de   Brie, es una raza con orígenes muy antiguos, tanto  que  se  podría remontar su genealogía prácticamente  hasta el  “Perro de las  Turberas”.

En el siglo  XIII, Alberic des Trois Fontaines en su  “Crónica Universal” , cita al perro de Pastor de Brie como excelente conductor de ganado, y valeroso defensor de  propiedades y de personas, a la vez que muestra una ilustración de un Briard bastante similares a los actuales.

Existe una historia también del siglo XIII , en la corte del rey Carlos V  de Francia, que narra los hechos de un perro muy parecido a nuestros Briards actuales :  Aubry de Montdidier , fue asesinado en un bosque en presencia de su perro, y un tiempo más  tarde durante una cacería, el perro reconoció al  criminal, mordiéndole delante del rey y encaminándose al lugar donde cayó muerto su dueño. El Rey quedó sorprendido y ordenó que se hiciera una confrontación entre el perro y el asesino, siendo ferozmente atacado por el animal, tras lo cual confesó su crimen. Tras ese hecho ocurrido en la isla de Notre-Dame en 1.371 , el perro de Aubry se hizo muy famoso, y por una deformación a través del tiempo se iría cambiando la palabra Aubry por la de Brie, dando lugar al nombre actual. 
  
A través de los siglos, esos originarios  “Perros de Brie” , han ido evolucionando gracias a la mano del  hombre, llegando a alcanzar la tipicidad de la raza, es decir, a tener una serie de rasgos que la diferencian de las demás y que se van transmitiendo genéticamente a su descendencia. Esto le da a la raza una serie de cualidades morfológicas que la hacen ser distinta de las demás; pero hay que tener en cuenta que no sólo se empezó a seleccionar la raza por su aspecto, sino por sus cualidades psicológicas, más que fuera capaz de manejar un rebaño por su inteligencia, tener el valor de defenderlo por su carácter, y cumplir bien  las dos funciones gracias a su anatomía.

Para ello hacía falta un animal de talla media, flexible y bien musculado, de forma que no fuera presa ante su agresor, pero tampoco demasiado pesado para el manejo del ganado;  a su vez debería tener un carácter  equilibrado, no agresivo ni  miedoso.

Naturalmente, en nuestros días ya no existen muchos rebaños, y en  consecuencia, se ha ido perdiendo la función principal de  nuestros  Briards, pero  no debemos olvidar   que aún sigue siendo un perro de trabajo y puede  realizar perfectamente otras tareas, como puede ser la guía de  invidentes, salvamentos (perros para catástrofe y desescombro), la  guarda de nuestras  propiedades y la defensa de nosotros mismos.